Extintores que evitan desgracias

Seguro que muchos de los que estáis leyendo este blog os acordáis de que, allá por el año 2014, la planta de Campofrío en Burgos se incendió por completo, causando unos daños materiales y económicos a la empresa y todos sus trabajadores de los que muchos pensaron que no volverían a recuperarse. Fueron días de espanto no sólo para toda la provincia, sino también para España al completo.

En aquella ocasión, muchísima gente se volcó para que, un tiempo después, las aguas volvieran a su cauce y la planta pudiera reabrir, recuperándose de nuevo su actividad económica y el trabajo de todos sus empleados. Las administraciones públicas, las familias de los afectados y hasta el mismísimo Felipe VI contribuyeron a que todo ello pudiese ser posible apenas dos años después de la catástrofe.

La fábrica, después de resurgir de las cenizas, necesitaba un cambio sobre todo en materia de seguridad. Y los dirigentes se percataron de ello. Miguel Ángel Sastre, responsable de ingeniería de la compañía, declaró que esas nuevas medidas de seguridad con las que contaba la nueva planta estaban muy por encima de los estándares a los que suelen hacer referencia las administraciones. Y es que toda inversión en seguridad es poca si nos atenemos a lo que sucedió a una empresa como tal en 2014.

El caso de Campofrío es sólo uno de los muchos que se dan en España durante el año. A menudo, pequeños y grandes locales son pasto de las llamas por cualquier razón, por nimia que parezca. Una chispa es el simple detonante de una desgracia que puede dar al traste con muchas cosas. Y no sólo con trabajos y dinero, como sucedió en Campofrío, sino también con la vida de personas, de seres humanos. No sería la primera vez que asistiéramos a una situación así en nuestro país. Por desgracia, tampoco sería la última.

Es verdad que, en ocasiones, es prácticamente imposible luchar contra una situación así. Si el incendio se produce de noche y no hay gente dentro de las instalaciones o en sus inmediaciones, será difícil que el fuego no devore buena parte de ellas. Pero, sin embargo, puede darse la posibilidad de que las llamas se produzcan en un horario en el que el lugar esté concurrido. Aunque bien es cierto que eso pone en peligro vidas humanas, no es menos verdad que este hecho posibilita que el peligro pueda ser resuelto con mayor celeridad.

Medidas se seguridad a tener en cuenta

En un caso como ese, tener a nuestra disposición extintores de la mejor calidad es imprescindible. De ellos depende nuestra seguridad y la de muchos de los medios de producción de la empresa. No podemos jugar con la calidad de un producto como este y es por eso por lo que la mejor alternativa para disponer de ellos es la que aporta una entidad como Extintores Balsamar, especializada en la elaboración de productos contra incendios y protección laboral.

Extintores Balsamar ya es una referencia para todos aquellos que se han percatado de la necesidad de proteger a su empresa contra cualquier tipo de incendio. La entidad, a pesar de lo que indica su nombre, no se dedica únicamente a proveer de extintores a todos sus clientes, sino que también hace lo propio con todo tipo de material para combatir incendios: ofrece material para la detección de los mismos, diferentes productos para señalizar las salidas de emergencia en situaciones complicadas o productos para la adecuada protección laboral.

La verdad es que la aparición de una entidad así es un bálsamo para muchos. Por mucho que las compañías aseguradores reembolsen en muchos casos buena parte del importe de todo aquello que se ha perdido tras un incendio, lo cierto es que la mejor alternativa siempre consiste en evitar una situación así. Como bien reza el refrán: “mejor prevenir que curar”. Para ello deberemos dedicar menos esfuerzos, menos dinero y, en general, menos recursos.