La compra semanal también online

No dejo de señalar que cada vez son más los productos que podemos adquirir por Internet. De hecho, hemos llegado a un punto en el que creo que todo se puede comprar a través de la red pero  una cosa es que se pueda y otra muy diferente que se deba. Por ejemplo, ¿podemos comprar muebles online? Sí, por supuesto, y si conocemos la tienda donde vamos a adquirir los productos probablemente no habrá ningún problema porque sabemos la calidad que estamos comprando pero… ¿y si no la conoces? ¿Te atreverías a comprar un sofá chaiselongue sin probarlo antes y sin conocer su procedencia? Habrá gente que sí, yo no.

Llamadme antigua, o tradicional, pero yo prefiero ir a la tienda, sentarme en el sofá y decidir si es cómodo o no antes de comprarlo. Incluso ver de cerca los tejidos y los colores de los mismos pues, en foto, la cosa cambia mucho. Haría lo mismo con colchones, por muy económicos que fueran a través de la red, y con casi cualquier tipo de mobiliario de hogar. Sin embargo, hay otro tipo de productos que antes jamás habría comprado a través del ordenador y que ahora adquiero todos los meses: la compra de limpieza y alimentación.

Cuando todo este boom del comercio electrónico saltó en España yo fui una de las primeras que empezó a comprar cosas online. Me hice fan de Ebay e incluso de Aliexpres, a pesar de que sus productos tardan un mes de media en llegar a casa desde China, pero si eres lista puedes ahorrar mucho con esas webs, incluso con Amazon. Pero lo de comprar comida… me tiraba un poco para atrás. ¿Cómo podría comprar cosas frescas sin verlas? Una cosa era comprar una lata de mejillones envasados y otra comprar una bandeja de carne, o pescado o verduras y frutas… no lo concebía.

Sucesos que cambian vidas

Hace un mes tuve que ser intervenida de urgencia y aunque el alta hospitalaria la obtuve una semana después, debía hacer reposo absoluto así que en lugar de mandar a un familiar o amigo a hacerme la compra decidí probar los comercios online. Hay quien me habló muy mal de Carrefour, de Alcampo, de Mercadona… tenía opiniones de todos los gustos y colores así que decidí no comprar en ninguno de esos grandes almacenes y hacer caso a mi instinto: empresa pequeña, familiar, que envíe productos a casa, y la encontré Tu Club de Compras. Hablamos de un supermercado online que vende las principales marcas de productos del mercado a precios realmente competitivos, lo que lo hace atractivo, pero que además tiene unos servicios de atención al cliente que muchas grandes empresas desearían tener.

Empecé a comprar todo allí y ahora, que ya podría ir a comprar yo misma, prefiero seguir haciéndolo online porque me ahorra tiempo, e incluso dinero. Lo único que no compro en ese supermercado es el vino, pero porque soy fan de Bocopa y tienen también tienda online así que para el caso, es lo mismo, porque también lo compro a través de Internet.

Obviamente, el susto y la operación no sólo han cambiado mi forma de comprar, sino también otras muchas cosas que se resumen en una: mi forma de ver la vida. Pero ese es otro tema que daría para un post totalmente diferente y que debería publicar en un blog mucho más filosófico. Ahora bien, sigo pensando que los muebles mejor en persona… ¿qué opináis vosotros?