La mejor residencia geriátrica de Barcelona

Todos tenemos o hemos tenido familiares que a causa de su vejez y edad han necesitado los mejores cuidados para continuar viviendo con absoluta normalidad. Es una de las tantas leyes que nos da la vida: a medida que nos vamos convirtiendo en personas cada vez más ancianas somos más dependientes y llegamos a necesitar que alguien esté pendiente de nosotros prácticamente durante todo el día.

Por desgracia, llega un momento en el que para la familia es totalmente imposible asumir el cuidado de uno de sus ancianos familiares, ya sea por falta de tiempo o por la gravedad de su estado. En cualquiera de los dos casos es imprescindible tomar la mejor decisión y asegurarnos de que, aunque no sean las nuestras, nuestro familiar se encuentre en las mejores manos.

Esa mejor decisión es la del traslado a una residencia geriátrica. Pero, cuidado. No a cualquiera de ellas. Como os acabo de comentar, lo realmente importante es que el familiar se encuentre perfectamente cuidado y con unas condiciones de vida inmejorables. Y esto, por desgracia, no lo ofrece todo el mundo.

Mi padre superaba la ochentena cuando mi madre murió. El hombre, que entró en depresión, sufrió asimismo un empeoramiento de su salud física. Débil, permanentemente fatigado y triste, mi hermana y yo llegamos a la conclusión de que la mejor alternativa para revertir su situación era la de trasladarlo a una de esas residencias. Buscaríamos y encontraríamos la mejor. Pero era necesario trasladarlo porque en su casa corría el riesgo de sufrir un accidente.

Le hablamos acerca de esa posibilidad y el hombre, que comprendía cada palabra de lo que le íbamos contando, aceptó la propuesta. A pesar de que lo hizo de manera triste, le aseguramos que nos encargaríamos de encontrar para él un sitio en la mejor residencia geriátrica de la provincia de Barcelona, un lugar en el que no solo estuviera bien atendido sino en el que tuviera la oportunidad de relacionarse, dar paseos y disfrutar de un buen elenco de actividades.

Nos pusimos manos a la obra para conseguir dicho propósito y pronto dimos con la que sin duda nos parecía la mejor opción. Se trataba de www.residenciageriatricabarcelona.net, un lugar en el que sabíamos que mi padre iba a ser feliz puesto que contaba con un total de 6.000 metros cuadrados de jardines y un centro médico disponible las 24 horas del día.

Un trato sobresaliente para el anciano y su familia

La verdad es que una residencia como esta merece la pena. El trato que le brindaron a nuestro padre fue extraordinario ya que no quedaba ni un solo momento desatendido, podía disfrutar de un taller en el que realizar diferentes actividades para mantenerse ocupado, la comida siempre resultaba excelente y el servicio de lavandería le devolvía la ropa perfectamente limpia y planchada.

Y también es de justicia reseñar el trato que recibimos nosotros, los familiares. Además de la seguridad que nos da saber que nuestro padre se encuentra alejado de cualquier peligro, diferentes ventajas como un horario de visitas abierto o un parking gratuito han hecho más fáciles nuestras visitas. Particularmente, el horario de trabajo que tengo no me hubiera permitido visitar a mi familiar en otro momento que no fuera después de cenar. Si la residencia no tuviera ese horario de visitas abierto, no podría verle hasta que llegara el fin de semana, algo que a mí no me hubiera hecho especialmente feliz.

Mi padre murió hace unos meses. Lo hizo tranquilo, feliz y contento. Sabemos que la última etapa de su vida no ha tenido nada de malo. Consiguió hacer amigos y mantenerse sano, algo que de lo que por desgracia no todo el mundo puede presumir. Mi hermana y yo creemos, sin temor a equivocarnos, que la idea de trasladarlo a la residencia fue una idea pintiparada. De ahí que la recomendemos a todas aquellas familias que necesiten su ayuda.

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