E-commerce: emprende en la red

Dos cosas están de moda en lo que a trabajo se refiere: emprender y teletrabajar. Desde hace ya unos años y hasta hoy, debido a las altas tasas de paro y a la precariedad laboral, son muchos los valientes que se han atrevido a emprender. Trabajar para uno mismo, sin jefes, sin ataduras y con total libertad es cada día más común.

El teletrabajo, impuesto debido a la pandemia desde hace dos años, ha cobrado relevancia y se está convirtiendo en una metodología más que habitual en las empresas. Y es que claro está que a todos nos gustaría poder trabajar desde la comodidad de nuestra casa.

Con estos dos factores tan preponderantes y emergentes (quizá ya no tanto pero evolucionan) a más de uno o una se le habrá ocurrido la idea de crear su propio negocio online. No se trata de una novedad, el ecommerce lleva ya años instalado en nuestras vidas, pero ahora, su evolución es todavía más imparable

Para aquellos a los que la idea les ha llegado ahora o simplemente que quieren dar un giro a su vida, vamos a repasar brevemente los pasos para crear tu propio empleo, con una mínima inversión y desde la comodidad de tu casa.

Emprender es avanzar

Así debe ser. No por su definición puesto que no son sinónimos. Emprender es, según la RAE: “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.” Pues eso, comenzar una nueva aventura y avanzar sorteando las dificultades.

Por qué si, habrá dificultades aunque sean mínimas, pero hay que acometerlas con entusiasmo y energía. Evidentemente, las dificultades que puede presentar emprender en la red, difieren mucho de las que puedes encontrarte a la hora de montar un negocio de forma tradicional.

Una de las mayores ventajas del emprendimiento online es la de abaratar costes, evitar mucho papeleo y sobre todo no tener que buscar local, mobiliario, etc. La inversión es mínima aunque hay que decir que el tiempo se te va a ir volando. Porque si, tener un comercio online requiere dedicación. Mucha dedicación.

¿Por dónde se empieza?

Por el principio, lógicamente. Elige un nicho de mercado, lo que quieres vender. Tienes que tener muy clara cual es tu idea de negocio. Si quieres vender un servicio o producto y desarrollar esa idea. Un pequeño plan de empresa, vendría bien. Estructura tu negocio.

Aunque parezca que no es necesario, sondear a tus potenciales clientes sería muy útil. Hacer un estudio de mercado, analizar a la competencia etc. Toda la información que recopiles sobre lo que quieres hacer tu y como lo hacen otros te será muy útil.

Luego ya de tener claros estos puntos, elige el nombre de tu tienda y crea tu dominio.

¿Dónde pones tu dominio? En un hosting, tendras que informarte y buscar el que más se adapte a tus necesidades. Ten en cuenta que debe ofrecer calidad y garantía para que tu web cargue rápido y los clientes no se aburran esperando.

Otro aspecto que debes valorar y decidir es que tipo de negocio quieres: venta directa con tu propio stock o dropshipping. El primero requiere mayor inversión por tu parte, pero tienes el control sobre el mismo. El segundo no supone inversión ya que el proveedor se encarga de todo. Solamente tienes que hacerle el pedido y cobrar tu parte correspondiente.

Analiza las dos opciones y decide lo que más se ajusta a ti. Ten presente que siempre puedes tener tu propio stock y además un proveedor de dropshipping. Las opciones son varias.

¿Sabes programar? ¿No? No hay ningún problema. Existen numerosos CMS, algunos gratuitos, que te ofrecen crear tus web desde cero y sin necesidad de saber mucho sobre los aspectos técnicos. Los expertos de Deindo nos han explicado la versatilidad que poseen la mayoría de CMS y cualquiera puede hacerlo. Se trata de plataformas sencillas e intuitivas con las que puedes empezar tu andadura en el comercio electrónico. Y si la cosa va bien ya invertirás en mejorar todo aquello que no te gusta.

Debes de tener todos los productos de tu tienda actualizados y personalizados. La clave aquí es crear buenos contenidos y destacar lo que tu ofreces de lo que ofrece la competencia. Utiliza buenas fotos, buenos textos y ofrece novedades dentro de tu nicho de mercado.

No debes olvidarte de las pasarelas de pago. Cuantas más opciones ofrezcas, mejor. Desde PayPal hasta pago contrareembolso. No olvides ninguna ya que cada cliente es un mundo, mientras unos preferirán pagar por adelantado con su tarjeta, otros no querrán hacerlo hasta tener el pedido en sus manos.

Hace unos años no se le daba tanta importancia como actualmente, pero crear un blog aledaño a la tienda en el que puedas explicar cosas sobre tus productos u ofrecer contenidos relacionados, puede generar tráfico y atraer clientes.

Quizá esta parte que viene ahora, es la que pensabas que no era necesaria para emprender en la red, pero si, la situación legal es importante. Para poder vender tendrás que facturar y para ello, deberás hacerte autónomo y crear tu empresa del mismo modo que si fueras a vender en el local de la esquina.

Dedica tiempo a hacer publicidad online. Crea campañas y lánzalas. Se original, creativo. La publicidad es la herramienta más potente para atraer clientes. Realiza campañas de marketing de forma periódica y destaca siempre las novedades de tu tienda.

Si decides emprender en la red, no desesperes. Ten presente que estas creando tu negocio y eso requiere tiempo y dedicación. Los resultados pueden tardar en llegar pero la constancia y la perseverancia darán su fruto.

Las ventajas de montar tu negocio desde casa son múltiples y las desventajas pocas. Si bien al principio habrá que dedicar muchas horas al proyecto, cuando esté finalizado y según vayas alcanzando tus objetivos, la dedicación será menor. Tal vez puedas incluso contratar a alguien que la gestione por ti mientras te dedicas a otras cuestiones del negocio o quizá te vaya tan bien que quieras montar otra.

La red está llena de oportunidades, solo tienes que encontrar la tuya.