Mi hermano, un hombre muy caprichoso

No os podéis imaginar lo presumido que puede llegar a ser mi hermano. Normalmente, por tradición cultural y social, suele ser la mujer la que se tira tres horas delante del espejo arreglándose el pelo, comprando ropa para ir siempre bien conjuntada, teniendo pendientes, anillos y relojes estupendos para combinarlos con diferentes conjuntos y zapatos de todas las formas y colores. Sin embargo, en este caso, yo me pongo mis vaqueros de todos los días y una camiseta o camisa con unas buenas botas y me lanzo a ver qué me depara la jornada, mientras que él se prueba hasta tres o cuatro modelos y dos o tres pares de gafas hasta seleccionar las que mejor le quedan en ese momento.

Ahora se ha encaprichado de los relojes y como se acerca su cumpleaños me ha allanado el camino porque ya sé qué tengo que regalarle. ¿El problema? Pues que los relojes no son precisamente baratos y mucho menos si los quieres de diseño con ciertas características.

Como casi todo en esta vida, al menos en la actualidad, si sabes buscar bien en Internet seguramente acabarás encontrando lo que buscas a un precio más económico, pero como ya he dicho, esto ocurre sólo si sabes buscar. Luego hay usuarios que se conforman con lo primero que leen y se dan cuenta de que han hecho una mala elección.

En este sentido yo he encontrado esta tienda de relojes de marca para hombre que trabaja con firmas como casio, lotus, marea, swatch, etc. Allí he encontrado relojes bastante aparentes, de buenas marcas y desde 35 euros, así que podríamos decir que se ajustan bastante a mi bolsillo y presupuesto.

Es lento, pero de narices

Sin embargo hay un problema con este nuevo capricho del niño, y es que los relojes de mujer, además de ser más fáciles de encontrar, tienen más variedad e incluso pueden llegar a ser más económicos. Y es que mi hermano debería haber nacido mujer, lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo: yo habría sido más feliz de niña y él habría sido más feliz comprándose vestidos y zapatos de tacón. Aunque la verdad es que cada vez que se lo digo me quiere matar. Al principio solía mandarme a recoger espárragos, ahora ya hace caso omiso a lo que le digo.

Pero es que hasta su novia se pone de mi parte porque, en su relación, es ella la que viene a recogerle a él el 90% de las veces y también es siempre la que espera.

En ocasiones, cuando hablamos sobre este tema, pienso que tiene razón porque se excusa diciendo que tenemos el pensamiento que tenemos por culpa de nuestra sociedad y que pedimos igualdad mientras que luego criticamos comportamientos que se han creído femeninos cuando es un hombre quien los tiene. Pero sólo pienso que tiene razón unos minutos porque después  miro el reloj y me doy cuenta de que llevamos esperándole 45 minutos y de que esto no tiene nada que ver con el sexo al que pertenecemos, sino con ser más lento que el caballo del malo y más pesado que un collar de melones o un tanque en la solapa del traje. Conclusión, tengo regalo para su cumpleaños, sí, pero cada día odio más a mi hermano.

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