Interpretar y traducir: ¡algo más que una “simple” traducción!

Muchas personas creen que por el mero hecho de entender y de hablar otro idioma que el materno, cualquier persona ya es capaz de interpretar y de traducir esta lengua hacia otra lengua. Sin embargo, las cosas no son así de sencillas y ser traductor e intérprete jurado es verdaderamente un oficio complicado que requiere una gran preparación y una titulación reconocida. Ello, la dirección de Jti  (Traductores e Intérpretes Jurados) lo ha entendido perfectamente y por esa misma razón ofrece un servicio de interpretación y traducción jurada de gran calidad y al mejor precio.

Así pues, gracias a la dilatada experiencia de sus traductores e intérpretes jurados nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y repartidos por toda la geografía de la península ibérica española, esta agencia de traducción online conoce las distintas áreas de especialización de la interpretación jurada: escrituras públicas, contratos privados, certificados de defunción, balances financieros, resoluciones judiciales, pólizas de seguros, dictámenes médicos, informes técnicos, permisos de residencia, etc. Ello, a menudo es lejos de ser el caso con otras empresas de este tipo. Por eso, es necesario recurrir siempre a auténticos profesionales de la interpretación y traducción para no llevarse un disgusto o una mala sorpresa. Os lo puedo asegurar debido a una desagradable experiencia personal que me tocó vivir hace un tiempo por haber –precisamente– omitido este detalle esencial y confiado para representarme durante una reunión de trabajo en un “amateur” que buscaba sus palabras cuando hablaba y que confundió “salvadores” con “salvajes”. Esa mala jugada me valió perder un contrato sustancioso para mi empresa… A día de hoy, ¡todavía me cuesta reponerme de aquella pérdida!

Obvia falta de preparación

Esta tremenda y obvia falta de preparación por parte de algunos intérpretes y traductores jurados (y demás) se percibe en distintas áreas y en muchos lugares, tantos públicos como privados. En los juzgados de lo penal de Madrid, por ejemplo, tuvieron servicios de traducción interno de hasta 37 idiomas, pero con la llegada de las empresas de traducción que solamente servían (¡y todavía sigue así en la actualidad!) de intermediarios entre los profesionales y los juzgados, muchos de los traductores profesionales interinos y ocasionales fueron despedidos y los fijos de los tribunales quedaron reducidos a mínimos. Eso conllevó a muchísimos problemas debido a la falta de profesionalidad y poca cualificación de una gran parte de los traductores e intérpretes contratados, incapaces de entenderse incluso con los propios acusados. Este fenómeno está presente, como seguramente lo habréis podido percibir asimismo a través de mi testimonio, en distintas áreas y en otros lugares que en los organismos oficiales. Pues, un pésimo traductor puede fastidiarte cualquier negociación laboral, económica, etc., e impedir que se firme un contrato, puede también interpretar de forma errónea un informe médico, técnico, etc. Imaginaos, por ejemplo, las consecuencias gravísimas que podrían acarrear una mala e inadecuada traducción de un dictamen médico. Ello podría ser no sólo nefasto para la salud del paciente sino que incluso mortal para él. Estas cosas no se deben para nada tomar a la ligera. Con lo cual, elegir a un buen profesional para que esto no ocurra es importante por no decir sí o sí ¡necesario!

Entonces… ¡ya lo sabéis! A la hora de elegir a un traductor e intérprete, recurrid siempre a un buen y reconocido traductor e intérprete jurado como lo son los de la empresa Jti  (Traductores e Intérpretes Jurados), quienes están habilitados para ello  puesto que son nombrados por el Ministerio Español de Asuntos Exteriores. Asimismo, sepan que esta agencia de traducción también os puede facilitar la vida y ayudaros con otro tipo de traducciones simples: páginas web, manuales, descripciones de productos diversos, artículos, trabajos universitarios y/o escritos personales, etc. Todo ello y siempre gracias al gran equipo de traductores que conforma su plantilla, porque si no queréis enfrentaros a una nueva Torre de Babel, repito: ¡confiad y llamad siempre a un auténtico profesional de la traducción e interpretación! Personalmente, eso desde mi amarga y catastrófica experiencia lo tengo más que claro y, por esa misma razón, desde entonces recurro siempre a esta sociedad. De hecho, la semana que viene con mi equipo directivo tenemos una cita importante con un inversor extranjero interesado en nuestros productos y servicios. ¡A ver si hay suerte! Esta vez, sí que me siento lo mar de tranquilo y sereno…