Un profesional archiconocido. Los fontaneros son profesionales de los oficios que proporcionan un servicio que no todo el mundo puede realizar. Aunque en ocasiones puede parecer que su labor es bastante simple, lo cierto es que son muy pocas las personas que se atreven a tratar con las tuberías de su casa cuando se produce una avería. Estos profesionales se encargan de la instalación, el mantenimiento y la reparación de los sistemas de conducción de agua, gas, calefacción y saneamiento en los edificios residenciales, los comerciales y los industriales.
Puede que en alguna ocasión te hayas preguntado qué hace exactamente el fontanero o puede que no, pero la respuesta no es tan sencilla como arreglar ese grifo que gotea. Las funciones que abarcan estos profesionales son muy amplias y todas ellas se realizan para garantizar un funcionamiento seguro y óptimo de las instalaciones hidráulicas y térmicas de cualquier inmueble.
Los fontaneros son técnicos especializados en los sistemas de conducción de fluidos, aunque existe una confusión habitual con otros profesionales como el gasista o los instaladores autorizados. En la práctica, las diferencias entre estos perfiles son bastante relevantes, dado que determinan los trabajos que puede realizar de forma legal cada profesional.
De manera que nos encontramos con el fontanero que trabaja en el agua fría, caliente sanitaria, el saneamiento y los desagües, con una formación en Instalaciones de Producción de Calor o un Certificado de Profesionalidad; los gasistas autorizados que trabajan en las instalaciones de gas y cuentan con carné de instalador de gas; y los instaladores autorizados, encargados de las instalaciones térmicas (calefacción, climatización, ACS) y están habilitados según el RITE (Reglamento de las Instalaciones Térmicas en los Edificios).
Muchos de los fontaneros profesionales disponen de varias habilitaciones, con lo que es posible que desempeñen trabajos de agua, gas y calefacción de manera integral. Lo fundamental en estos casos es verificar que el técnico cuente con la certificación y capacitación correspondientes, en función de la intervención que vaya a realizar.
Funciones de un fontanero
Si algo tiene el trabajo de un fontanero, es emoción. Ningún día es monótono. En un día normal pueden empezar con la faena a primera hora de la mañana, arreglar una rotura de tubería, pasarse a una instalación de agua caliente y finalizar revisando una caldera, como les pasa a los profesionales de Aranda Mantenimiento que, en sus más de veinticinco años de experiencia en el sector, cuentan con todo lo necesario para atender urgencias de mantenimiento de todo tipo.
Una de las funciones que más realizan los fontaneros es la instalación de los sistemas hidráulicos. Esto implica el montaje de redes de distribución de agua fría y caliente en obra nueva y reforma, la instalación de sanitarios como inodoros, lavabos, bañeras, platos de ducha y bidés. También se encargan de la conexión de los electrodomésticos que necesitan toma de agua, como el lavavajillas o la lavadora. Además de la colocación de griferías, válvulas de corte, llaves de paso y reguladores de presión.
En cuanto a la reparación y detección de averías, su labor implica la localización de las fugas ocultas mediante el uso de equipos de detección acústica o cámaras termográficas, la reparación o sustitución de los tramos de tubería dañados, el desatasco de los desagües, las bajantes y colectores con métodos mecánicos o hidráulicos y la reparación de las cisternas, los sifones, las válvulas y los mecanismos de descarga.
Dentro de sus funciones de mantenimiento preventivo, un fontanero realiza la revisión periódica de las instalaciones para evitar las averías costosas, la comprobación de las presiones, caudales y estanqueidad de los circuitos, la purga de los radiadores y la revisión de los circuitos de calefacción y la inspección de las bajantes utilizando cámaras de alta resolución.
Cuando los fontaneros cuentan con el carné de gasista autorizado, sus funciones se amplían a todo lo concerniente a la instalación y el mantenimiento de las calderas, los calentadores, los radiadores y el suelo radiante. Según reza el RITE, este tipo de intervenciones exige que los profesionales que las realizan dispongan de la habilitación específica y de un registro en la comunidad autónoma correspondiente.
No todos los fontaneros tienen la misma especialidad y se dedican al mismo tipo de servicio. El sector cuenta con varias ramas de especialización, teniendo en cuenta el entorno y la complejidad del proyecto. Los fontaneros residenciales trabajan en viviendas particulares y comunidades; los fontaneros comerciales lo hacen en locales, oficinas y el sector de la hostelería; los fontaneros industriales trabajan en fábricas, naves y plantas de procesado; los especializados en gas y calefacción trabajan en todos los entornos; los de emergencias prestan servicios urgentes; y los especializados en aerotermia y energías renovables prestan sus servicios en obra nueva y rehabilitación energética.
Los estudios llevados a cabo en el sector señalan que la demanda de fontaneros especializados en aerotermia y sistemas sostenibles ha crecido de forma notable en los últimos años, debido a las políticas europeas en eficiencia energética y las ayudas que proporcionan para la rehabilitación de los edificios.
Materiales de fontanería y su normativa
Un buen fontanero profesional necesita herramientas manuales clásicas y tecnología avanzada para poder prestar un buen servicio. Dentro de las herramientas que utiliza, encontramos las llaves ajustables y las llaves Stillson, con las que aprietan y aflojan tuercas y racores; el cortatubo específico para cobre, PVC, multicapa o acero; el soldador de estaño y el soplete; una prensadora para las uniones mecánicas en multicapa y PEX; la desatascadora mecánica y eléctrica para limpiar los desagües; un nivel láser y un medidor de distancia para obtener trazados precisos en las obras nuevas.
En lo que a tecnología avanzada respecta, podemos citar las cámaras de inspección de tuberías con grabación de video; los detectores de fugas acústicos y por gas trazador; los equipos de termografía infrarroja para localizar las humedades ocultas; y los manómetros digitales para hacer las pruebas de estanqueidad y presión.
Sobre los materiales más utilizados, todo depende del tipo de instalación a realizar o de la avería a reparar. En la práctica, lo más frecuente es utilizar multicapa (aluminio y polietileno), versátil, resistente y fácil de instalar; PEX (polietileno reticulado), muy utilizado en el suelo radiante y la distribución del agua caliente; el cobre, un clásico con alta resistencia a la corrosión; el polipropileno (PRP); y el PVC en redes de evacuación y saneamiento.
En nuestro país, la fontanería se regula por un marco normativo que todo profesional del sector tiene que conocer:
- El Código Técnico de la Edificación (CTE), Documento Básico HS4, que regula el suministro de agua en edificios, incluyendo el dimensionado de redes, las presiones mínimas y la calidad del agua.
- RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios), donde se establecen las exigencias técnicas para las instalaciones de calefacción y climatización, además del agua caliente.
- Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos, donde se regula la instalación de gas, por lo que el profesional debe disponer del carné correspondiente.
- Normas UNE-EN, en cumplimiento de los estándares técnicos para materiales, accesorios y procedimientos de instalación.
El futuro de la fontanería resulta bastante prometedor, aunque hay que señalar que actualmente atraviesa una transformación bastante notable. Las tendencias que se encuentran redefiniendo el sector son las que siguen a continuación:
- La instalación de bombas de calor aerotérmicas para la calefacción y el agua caliente sanitaria se ha incrementado con las ayudas europeas y el ahorro energético que suponen.
- Reutilización de aguas grises. Estos sistemas reciclan el agua de las duchas y lavabos para utilizarla en las cisternas del inodoro o los sistemas de riego y están siendo muy demandados en obra nueva.
- Fontanería inteligente. Los sensores IoT que monitorizan los consumos detectan las fugas en tiempo real y envían alertas al móvil del usuario.
- Materiales sostenibles. El crecimiento del uso de materiales como el PPR y el PEX en lugar del cobre tiene un menor impacto ambiental en su fabricación y una mayor vida útil.
- Formación continua. La evolución de la normativa y la tecnología obliga a los profesionales a que actualicen de forma continua sus conocimientos.
Para concluir, señalar que la fontanería es una profesión con riesgos laborales reales, siendo los más frecuentes las lesiones musculoesqueléticas a consecuencia de las posturas forzadas en los espacios reducidos en los que a veces tienen que trabajar, quemaduras por soldadura o la manipulación de agua caliente, cortes con las herramientas o los materiales utilizados o la exposición a sustancias nocivas como el amianto en los edificios antiguos o los gases en las redes de saneamiento, además del riesgo eléctrico cuando se trabaja cerca de instalaciones eléctricas en presencia de agua. Por lo que el uso de equipos de protección individual y una formación continua en seguridad y el cumplimiento de la normativa vigente se convierten en parte íntegra del trabajo del fontanero.
En definitiva, los oficios no quedan obsoletos como puede parecer debido a la evolución tecnológica. Más bien al contrario, estos profesionales siguen siendo indispensables para realizar sus funciones sin que ninguna máquina pueda sustituirlos, aunque sí facilite su trabajo.



