Purificar el aire ya es algo habitual en los edificios públicos

Desde hace décadas llevamos trabajando en cuidar de todas aquellas cosas que tienen una incidencia directa sobre la salud de nuestro planeta… siendo una de ellas (una de las más importantes, de hecho) la calidad del aire. Si ese aire está contaminado y no cumple con unos requisitos mínimos, los seres humanos podemos tener problemas de salud con el simple gesto de salir a la calle. De ahí que en ciudades como en Madrid y algunas de sus ciudades dormitorio ya se hayan prohibido los coches que circulan con combustibles fósiles. Debemos empezar a acostumbrarnos a medidas como esta.

Respecto a la calidad del aire que tenemos en varias de las zonas que componen nuestra geografía existe un debate que debemos tener en consideración. Hemos visto noticias en las que se halaga la buena evolución que viene siguiendo España en este sentido y también hay espacio para otras informaciones que alertan de todo lo contrario. Vamos a ilustrar esto con dos ejemplos:

Ya hemos hablado de la calidad del aire que existe en las calles de las ciudades españolas, pero… ¿qué es lo que ocurre dentro de los edificios de nuestro país? La calidad del aire dentro de esos lugares ha sido analizada también y ha habido diferentes propuestas y medidas para procurar que la gente disponga de aire de calidad cuando no está en la calle. A raíz de la pandemia, la calidad de ese aire interior ha comenzado a analizarse en una mayor medida. Y es que de su purificación también puede depender el evitar los problemas de salud ligados al aparato respiratorio.

Preocuparse por la calidad en el interior de un edificio no ha sido lo más habitual a lo largo de la historia, pero los tiempos avanzan y ahora son muchas las personas a las que eso les parece interesante y que disponen de sistemas, ya sea en sus hogares o centros de trabajo, que están destinados a purificar el aire. Los profesionales de Air Quality Prosescan, expertos en el tratamiento de calidad del aire interior, nos han hecho saber que los que han tomado la delantera y los que van dando ejemplo en este sentido son los edificios de la administración pública, que cuentan con estos sistemas casi en su totalidad desde la irrupción de la pandemia.

Es de justicia reconocer, no obstante, que la llegada del coronavirus no ha sido lo que ha terminado provocando que se produjera la instalación de esos sistemas en todos esos edificios. Ya había planes para instalarlos desde hace tiempo y, eso sí, el coronavirus sí que ha acelerado esos planes. Y la verdad es que eso ha permitido que mucha gente que pasa horas en el interior de esos edificios disponga ahora de una mejor calidad de aire cuando se encuentra dentro de su jornada laboral. La empresa privada, poco a poco, también va tomando nota de todo esto.

Una cuestión que será obligatoria en todos los lugares cerrados 

Estamos seguros de que estamos hablando de uno de los sistemas que va a terminar siendo obligatorio en muchos edificios a lo largo de los próximos años. Y nos parece bien que así sea: hay que cuidar del aire del que nos rodeamos y, si las cosas no mejoran en lo que respecta a nuestro medioambiente, este tipo de sistemas van a ser como auténticos salvavidas. Van a ser una ayuda indispensable para evitar males mayores para nuestro cuerpo. No tenerlos cerca será considerado como un verdadero problema.

Todas las personas tienen el derecho a que se respete su salud… y la que os hemos estado explicando es una manera de cuidar de ella. Se trata de una tendencia compartida por cada vez más personas y que, desde luego, va a seguir formando parte de todos esos proyectos ligados a cuidar de la salud de las personas. Que muchos edificios empiecen a tener en consideración estos sistemas es una buena noticia de la que nos tenemos que enorgullecer y a la que nos tenemos que agarrar. Nuestra salud dependerá en buena medida de este tipo de cosas.