El otro proceso del vino

El vino es un líquido que ha servido durante toda la vida para trasmitir cultura, y a modo de máquina de la verdad, para expresar lo que verdaderamente sentíamos. «El vino revela lo que está oculto», declaró Eratóstenes. En la antigua Grecia ya se usaba para que los filósofos encontraran su inspiración. Si echamos manos de Wikipedia, nos dice el vino ya se produjo por primera vez en el Neolítico, entre 9000 y 4000 a. c., en los montes Zagros, entre el norte de la actual Irán y Armenia. Precisamente en Areni, en Armenia, están datados los restos arqueológicos de las instalaciones vitivinícolas más antiguas conocidas hasta la fecha y datan del 4100 a. c.

Con estos datos nos damos cuenta de la importancia que tiene este sector en nuestras vidas. Actualmente la cultura del vino ya forma parte de nuestras vidas. Usamos vino en las celebraciones, usamos vino para consagrar en las misas, usamos vino para crear cultura de ocio. Me refiero a los balnearios que existen donde los caldos son los protagonistas. No hay lugar en España donde el vino no sea el protagonista de una fiesta o evento. No hay que olvidar que son muchas las familias que viven de ello.

Sin embargo, hoy quiero hablaros de que el proceso del vino no se acaba en la vendimia. Antes y después hay un trabajo exhaustivo que no puede dejar indiferente a nadie. Sobre todo en la maquinaría. Un aspecto en el que hoy me gustaría incidir.

Hay empresas que se han especializado en este sector. Todas ellas cuentan con un departamento especializado en innovación cuyo objetivo es ofrecer a los clientes la mejor tecnología, la más moderna y actualizada, con el fin de mejorar y facilitar su trabajo de producción en todos los sentidos.

Debido a ello, estas empresas disponen de gran variedad de maquinaria para la elaboración de vino, desde básculas hasta despalilladoras, barriles, toneles, placas refrigerantes y cualquier otra máquina para hacer vino que nuestros clientes puedan necesitar. Además, la política y filosofía de empresa hace que la relación calidad-precio de toda esta maquinaria sea de las mejores del mercado.

Nos ponemos en contacto con una empresa de este sector para que nos cuenten cuáles son las máquinas que podemos ver. Desde Boada Tecnología destacan las siguientes:

Recepción de vendimia

Es una de las fases más importantes. En este momento hay que tener todas las máquinas necesarias para comenzar con la elaboración del vino. Una de las más complejas es la tolva, construida completamente en acero inoxidable y con versiones que van de los 3.300 a los 9.000 kg. de capacidad. Todas ellas vienen con un sinfín incorporado y existe la posibilidad de añadir un segundo sinfín con función de “rompe puentes”.

También existen  tolvas dosificadoras, para producciones de 2.000 a 15.000 kg./hora. Se trata de una mesa vibrante que se pone antes de la mesa de selección y permite dosificar y distribuir la uva uniformemente, favoreciendo de esta manera la selección del producto. También se puede instalar antes de la despalilladora para enviar la uva de manera más uniforme y constante, ayudando así a la separación del grano y la rapa.

Y, como imprescindible en cualquier bodega, también hay que tener cintas elevadoras con anchos de 250 a 400 mm. Todos estas máquinas son esenciales y básicas para la recepción de uva.

Despalilladora

La máquina despalilladora de uva facilita el trabajo a la bodega productora de vino notablemente, pues es la encargada de separar las uvas del raspón o escobajo (la estructura herbácea del racimo). Realizar este trabajo de forma manual conllevaría un gasto de tiempo enorme que encarecería el producto final señaladamente, sin embargo, con nuestras despalilladoras de uva ganaremos en productividad, eficacia y economía de tiempo.

Básculas

Son las que sirven para pesar la cantidad de uva que se maneja. Las hay fijas fijas que soportan hasta los 2.000 kg., y la mayoría de las básculas vienen con impresoras incorporadas. También cuentan con la traspaleta con báscula e impresora incorporada. La verdad es que en los últimos años la tecnología también ha llegado a este sector.

Para terminar, para los griegos, beber vino era sinónimo de civilización y refinamiento: el tipo de vino que se bebía y su edad indicaban lo culto que se era. Algo que no hay que olvidar cuando estemos ante una buena copa de vino. Eso, y todo el proceso anterior que se vive.