Las pymes se agarran a las subvenciones privadas para paliar las lagunas que dejan las públicas

Mantener una buena salud en lo que tiene que ver con nuestras empresas es de una utilidad capital para tratar de conseguir que la economía de un país funcione a las mil maravillas. No cabe la menor duda de que una buena salud empresarial es sinónima de empleo, de prosperidad y de ingresos para las familias, que son las que se encargan de hacer que el consumo se mantenga alto. Ni que decir tiene que debemos mantener bien cuidadas a las empresas porque, de lo contrario, la situación de crisis en la que podemos entrar es tremenda.

Una de las mejores maneras que puede encontrar un gobierno para hacer que sus empresas tengan un colchón de seguridad más amplio ante cualquier eventualidad que les pueda afectar o para terminar de apoyarles en una inversión es la de proporcionarles una subvención. Hay entidades, especialmente las pymes, que tienen más necesidad de cuestiones como estas que las grandes empresas. Por eso no solo tenemos que ponerle facilidades para que puedan desarrollar su actividad desde el punto de vista legal o burocrático, sino que a veces también es necesario dotar de liquidez a este tipo de negocios.

España, según una noticia publicada en la página web Vozpópuli, es el país de las subvenciones porque el Estado se gasta 122.000 millones de euros al año. Sin embargo, y aunque nos parezca una cantidad bastante alta, hay que decir que este montante no va solo para las empresas del país, sino que también las reciben las autonomías, los ayuntamientos o las ONG. Es un pastel grande pero que se reparte entre una cantidad tremenda de comensales. Precisamente por eso, las ayudas a las pequeñas y medianas empresas no son tan grandes como debería en múltiples ocasiones.

Hay quien dice que son las empresas grandes las que deberían obtener una mayor ayuda por parte de las instituciones públicas porque son las que hacen que la economía funcione. En una noticia que fue publicada en la página web Muy Pymes, se indica que buena parte de las empresas de nuestro país son de un tamaño pequeño o mediano, por lo que ese argumento que comentábamos al principio de este párrafo que total y absolutamente desmontado. Las entidades de pequeño tamaño también contribuyen de una manera sustancial a que se mantenga nuestra economía y mal haría el sector público en olvidarse de ellas.

Hemos abierto un debate que es de lo más interesante y en el que, desde luego, todo el mundo tiene cosas que decir. Minusvalorar a las empresas pequeñas no es algo que sea conveniente en los tiempos que corren, sobre todo teniendo en cuenta lo que os estábamos contando en el párrafo anterior. No cabe la menor duda de que todas las entidades juegan un papel concreto en la configuración de la sociedad y dejar a algunas de lado es hacer que haya cierto peligro de que un número determinado de personas puedan perder su empleo y que, de ese modo, el consumo se estanque.

El sector público, que se dice defensor de los intereses de todos los componentes de la sociedad, tiene muy complicado llegar a la ayuda de todas las empresas que forman parte de un país. Precisamente por eso, son muchos los comercios que se han decantado por encontrar subvenciones a través de una entidad privada. Los profesionales de Avalon Subvenciones nos han comentado que ha crecido el número de pymes que han requerido sus servicios recientemente y que eso explica exactamente lo que os estábamos dejando entrever: que no podemos quedarnos a la espera de que el sector público nos vaya a prestar la ayuda que tanto necesitamos en nuestro negocio.

Una ayuda que ha salvado a una gran cantidad de comercios tras el coronavirus

Todo el mundo es consciente de la importancia que ha tenido el apoyo proporcionado por las subvenciones para mantener a flote a una gran cantidad de comercios después de que se desatara la alerta sanitaria en España en marzo del año pasado. No ha sido en absoluto sencillo tener que aguantar la situación que se ha generado por culpa de la pandemia. Ni siquiera con ayudas, muchos negocios han sobrevivido. Pero otros muchos sí que lo han hecho gracias a ellas.

Estamos convencidos de que las subvenciones van a seguir contribuyendo a que los negocios continúen existiendo y que, además, lo hagan de una manera holgada, que les libre de apreturas y que reduzca, al menos en parte, la incertidumbre que muchas veces tenemos que asumir en un mundo como el empresarial. Esa es una de las maneras de hacer posible que exista una mayor cantidad de opciones para trabajar sabiendo lo que podemos esperar del futuro próximo.